* Palabras al Margen

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Las álgidas dinámicas de cobertura mediática del mundial y la batalla electoral ocultan las problemáticas sociales, políticas y económicas ligadas a tan importantes sucesos. En esta columna se propone una lectura de estos dos asuntos que se conecte con el despliegue del modelo económico que se ha impuesto a escala global y se yergue hoy como incuestionable.

Entonces, es necesario traer a colación al flaco Menotti1, cuando afirma que “después de lo que he vivido, me siento un marxista hormonal, sin más explicación ideológica. Durante 70 años de mi vida he comprobado el desastre que ha hecho el capitalismo en todo lo que me rodea, incluido el futbol2.

En este marco, es necesario llamar a las cosas por su nombre. Antes de hablar del mayor evento del deporte rey en Brasil y de la justa “democrática” en Colombia, se debe hablar del robo del fútbol y de la captura de la política a manos de las voraces fauces de las élites que dinamizan el capitalismo contemporáneo. En dos semanas comienza el mundial y el 15 de junio se deciden las elecciones presidenciales en Colombia. El reto de lograr un fútbol y una política acordes a los sueños y el disfrute de las mayorías nos enfrenta a grandes luchas.

La captura de la política colombiana

Aun cuando se pregona a los cuatro vientos que la democracia colombiana es la más antigua en América Latina, tal afirmación oculta las porosidades de un sistema político que dista de dinámicas realmente democráticas. Las actuales dinámicas de re-producción de la “democracia” colombiana nos enfrentan a un pavoroso declive de la participación, el disenso y la reflexión ciudadana, siendo estos elementos constitutivos de la vida política en un contexto democrático. En contrapartida el espacio político ha sido capturado por mafias cuyos intereses desbordan los horizontes nacionales.

En primer lugar, la oferta de la política institucional gravita en torno a un núcleo programático idéntico en términos de la concepción de la política y la economía. El pensamiento único, aún cando hay matices, es unánime. Al ver las propuestas de los partidos políticos en las dos jornadas electorales realizadas este año, la única que se sale del culto al actual modelo económico, así lo haga de manera tenue, es la del PDA.

En segundo lugar, en Colombia el mecanismo de participación política por excelencia es el voto. Ello no es novedad en una democracia representativa. La particularidad es el alto nivel de abstención que supera, de lejos, el 50% más uno de la población apta para votar3. Siendo el mayor escenario de participación política, más de la mitad de la población queda excluida.

Es importante recalcar, además, que mecanismos como los referendos, plebiscitos, presupuestos participativos u otros no pasan de ser slogans y figuras tan importantes como extrañas para la ciudadanía. La clave para liberar a nuestro país de este secuestro realizado por élites mafiosas y oligárquicas está en la pugna política, con una álgida y cualificada participación protagónica de los sectores populares.

En tercer lugar, con un debate de ideas y perspectivas programáticas que no tuvo lugar, la “democracia” colombiana nos enfrenta a candidatos presidenciales que, en últimas, ponen a un país a elegir entre la guerra infinita y la posibilidad de poner fin al conflicto armado.

Se debe tener en cuenta que si bien las dos propuestas tienen perspectivas distintas de la ortodoxia económica, ambos candidatos coinciden, entre otras cosas, en que: se debe continuar por la senda del extractivismo; la estructura de la propiedad, tenencia y uso de la tierra no se debe modificar; se deben seguir buscando firmar más TLC´s independientemente de las evidentes debilidades de la industria nacional, y que la austeridad se debe mantener y profundizar por medio de la regla fiscal.

En cuarto lugar, hoy se nos ha puesto en una situación límite. Se ha revitalizado un proyecto que ha combinado acertadamente todas las formas de lucha, legales o ilegales, para posicionar y consolidar un neoliberalismo autoritario, aunque tal expresión esté impregnada de redundancia.

Continuando con la férrea oposición al capitalismo y sus inherentes lógicas de polarización, es necesario que se asuma la responsabilidad de obstruir la victoria de la guerra absurda e infinita para el periodo 2014-2018.

El robo del fútbol

La cercanía del mundial de fútbol Brasil 2014 nos ubica en frente de un evento que ha levantado tanta expectativa comercial y mediática como molestia e indignación al interior y el exterior de Brasil. La imagen idílica de los noticieros dista de las complejas realidades sociales, económicas y políticas que sacuden al hermano país.

El mundial 2014 representa el robo de uno de los tesoros más preciados del pueblo brasilero y del mundo entero. Galeano retrata la decadencia del futbol contemporáneo cuando afirma que “la historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace del jugar porque sí4.

En consonancia con ello, el fútbol como negocio ha despojado al deporte rey de su magia y ha posicionado a las mafias que se lucran incesantemente de una expresión artística arraigada en el pueblo. Ello es palpable en Brasil y en lo que está pasando con la realización del mundial 2014.

Las problemáticas sociales y políticas preexistentes en el vecino país se han conjugado con el malestar derivado del derroche y la corrupción propios de la preparación del mundial5. Los desalojos y los excesos del gobierno y la fuerza pública con manifestantes y habitantes de varias ciudades y barriadas brasileras desaparecen ante la magnificencia del mundial6.

Mientras la FIFA, Coca Cola, Mc Donalds, Adidas, Nike y otros cuantos gigantes económicos hacen su agosto económico, millares de personas siguen condenadas a vivir los agudos problemas de la sociedad brasilera. Tales problemáticas fueron las que se pusieron de presente el año pasado en las protestas durante la Copa Confederaciones y que se mantienen con menor intensidad.

Las prácticas de la FIFA7, la Confederacao Brasileira de Futebol8 y los conglomerados económicos ligados a Brasil 2014 nos dejan ver la virulencia del actual corporativismo transnacional. Sus actuaciones evidencian la vitalidad de términos como imperialismo, colonialismo e injerencia, por más que estos sean tachados de anacrónicos.

Similitudes y cercanías

Así como en Colombia las élites han capturado la política y las discusiones giran en torno a las dinámicas delincuenciales de los dirigentes políticos en el poder, en el mundo algunas mafias se han robado el fútbol, confinándolo a la lógica de costo beneficio. En ambos casos, la segregación, corrupción y vulneración de los derechos se han convertido en prácticas cotidianas.

En segundo lugar, tanto en el caso colombiano como en el del fútbol, la actualidad nos enfrenta a crímenes perpetrados por dignísimos conglomerados económicos y organizaciones internacionales.

Es usual que cuando se habla de la pobreza, la desnutrición infantil, la precarización laboral y las crisis económicas de los países periféricos -aún cuando estén ubicados geográficamente en los centros- se traiga a colación a “prestigiosas” instituciones internacionales como el FMI, el BM, el BID, la OMC y otros más. En el caso del fútbol, la corrupción es una palabra cercana a la FIFA.

Más allá de las notorias diferencias en términos de actores, dinámicas e implicaciones sociales y políticas, la captura y el robo a que se alude se realizan bajo la indeleble marca de un régimen capitalista transnacionalizado, que se proyecta como ineludible e inquebrantable.

En tercer lugar, aunque política colombiana y el fútbol globalizado se alejan de las potencialidades, necesidades y el goce de las mayorías, siguen siendo campos de lucha a los cuales no podemos renunciar. Ello, en ambos casos, implicaría aceptar implícita o explícitamente la victoria de las maquinarias políticas, los conglomerados económicos y las mafias articuladas transnacionalmente.

Desde una perspectiva política de izquierda es necesario votar por Santos, asumiendo que así se puede seguir trabajando en contra de su gobierno y del modelo que dinamiza. Asimismo, se puede ver el mundial sin dejar pasar la necesidad de luchar por un fútbol en el que la magia suceda a la mafia.

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1Técnico argentino de fútbol que dirigió a la selección argentina con la cual ganó el controvertido mundial del 78 y condujo clubes como Huracán, Boca Juniors, River Plate, Barcelona, Sampdoria entre otros. Se ha caracterizado por imprimir en sus equipos juego ofensivo explotando la posesión y el orden táctico.
2http://deportes.elpais.com/deportes/2011/07/11/actualidad/1310368914_850215.html
3Ver http://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/abstencion-en-las-elecciones-presidenciales-en-colombia/14040581; http://www.elespectador.com/noticias/politica/oea-recomienda-colombia-estudiar-fenomeno-de-abstencion-articulo-479848
4GALEANO, E. (2006). El fútbol a sol y sombra, Madrid, Siglo Veintiuno Editores.
5Ver http://cambio16.es/not/5920/la_otra_cara_del_mundial_de_brasil/ ;
6Ver http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/05/140522_mundial_expropiaciones_am.shtml; http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/onu-denuncia-desalojos-brasil-el-mundial-de-futbol-y-lo-articulo-265259
7Ver http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/07/120711_deportes_fifa_acusaciones_tsb.shtml ; http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/11/101129_fifa_panorama_il.shtml
8Es necesario recordar los escándalos por corrupción de Texeira y Havelange, ver http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/11/101129_fifa_panorama_il.shtml ; http://futbol.univision.com/sudamerica/brasil/article/2013-04-30/havelange-el-escandaloso-final-de-1 ; http://www.nacion.com/deportes/Blatter-Havelange-pierda-cargo-honorario_0_1281071987.html