* Palabras al Margen

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En esta columna se plantea que no estamos frente a una “crisis de la justicia” sino ante una profunda crisis del régimen político colombiano, de la cual la “crisis de la justicia” es una de tantas otras expresiones. Así, se plantea que la corrupción en los altos tribunales no es un fenómeno aislado ni excepcional sino que está ligada al despliegue de un proyecto político que sistemáticamente, con la acertada combinación de lo legal y lo ilegal, ha copado importantes espacios de poder.

Algunos episodios para recordar

En la opinión pública se ha posicionado la mencionada crisis, obviando episodios que permiten hablar de un proceso de descomposición de la democracia colombiana. La política reciente nos enfrenta a episodios de corrupción e ilegalidad en las tres ramas del poder y a actuaciones delictivas de varios ministros, comisionados de paz, secretarios de la presidencia, jefes de seguridad de la presidencia, directores del extinto DAS, senadores, alcaldes, gobernadores y tantos otros. El extenso prontuario de varios y diversos servidores públicos hace necesario acotar este océano de criminalidad a lo concerniente a la justicia. Ello, para poner de presente que no estamos ante nada nuevo y que la ilegalidad -presente en los estamentos que defienden la legalidad- que hoy se evidencia, es parte del proyecto político vigente en nuestro país.

Hoy, los amnésicos medios de comunicación olvidan de algunos episodios en torno a las dinámicas de la justicia en los últimos años. Vale la pena recordar el culmen de la corrupción que tuvo lugar en la fallida reforma a la justicia por el congreso. Ese esperpento producido en el congreso, era todo un “orangután1 negociado entre quienes hacen las leyes y quienes las deben hacen cumplir2. Aunque algunos lo asumen como un episodio aislado, allí se evidencian nexos entre el legislativo y el judicial que ni iniciaron con la reforma ni se cortaron después de la misma. La reforma, con las negociaciones que le dieron lugar, es muestra fehaciente de una “democracia” que de suyo es mafiosa.

Pero no solo hay que recordar la fallida reforma a la justicia. Se ha obviado totalmente el caso de corrupción en la Fiscalía en Antioquia, donde se procesó al señor Guillermo Valencia Cossio -hermano de Fabio Valencia Cossio- por vínculos con el paramilitarismo3. Como suele suceder en algunas familias prestantes, el ministro del interior de la administración Uribe estaba “totalmente desligado” de las actividades delictivas de su hermano. Estos problemas se dan en un contexto en el cual la justicia es muy lenta en algunos casos particulares, como el de Saludcoop. Ahora, vamos a ver el caso de la corte un poco más allá de lo que han señalado los medios.

El problema de la Corte Constitucional y su contexto

La atmósfera generada en torno a los flagrantes actos de corrupción de los magistrados de la corte más importante de nuestro país, si bien ha causado revuelo, ha sido recurrente a la hora de blindar la “institucionalidad”, señalando la corrupción como actos individuales. Difiriendo bastante de la perspectiva presidencial -puesta de presente en su alocución del día martes 24 de marzo-, huelga resaltar que es el grueso de la institucionalidad colombiana la que ha venido dando muestras fehacientes de corrupción y deshonestidad pronunciadas en los albores del siglo XXI. Ello se pone de presente cuando vemos los problemas de la corte en un contexto mucho más amplio del que se ha planteado hasta ahora en medios masivos.

La actuación deshonesta del Presidente de la corte Constitucional, el Magistrado Jorge Pretelt y de su colega Mauricio González se debe asumir desde una óptica individual, pero asumiendo que tales actuaciones están atadas a una red de relaciones hilvanada por actores en altas posiciones del Estado colombiano. No estamos en frente de un simple desfase de funcionarios malévolos o deshonestos, sino ante delitos particulares que son expresiones de la dinámica política propia de nuestra democracia en los albores del siglo XXI. No hablamos de ovejas negras, simplemente de ovejas.

Iniciamos con el magistrado González. Es realmente un caso muchísimo menos mediático que el de Pretelt, pero harto revelador del corrupto contubernio entre integrantes de las distintas ramas del poder. Nos referimos al audio en que hablan el señor González -quien sería propuesto en una terna- y el señor Mario Uribe, hoy condenado por la parapolítica, desde un teléfono de la presidencia de la República4. En esta grabación se evidencia la falta de independencia de la justicia en Colombia y los vínculos entre esta rama del poder, el ejecutivo y el legislativo.

En la conversación Mario Uribe le asegura el apoyo a González en la terna que fue diseñada directamente por el Ministro Holguín Sardi y el presidente Álvaro Uribe para que quedara González como magistrado. De la conversación se resaltan dos elementos puntuales: la petición del senador, cuando le dice a González: “pídales que manden esa terna limpia, para que no nos pongan a nosotros en otros compromisos5.  Obviamente quienes debían limpiar la terna eran el ministro y el mismo presidente de la república. En segundo lugar, es curioso que un abogado “prestante” como González admire al señor Mario Uribe, como afirma al final de la grabación, quien estaba seriamente cuestionado por sus evidentes vínculos con el paramilitarismo.

Es la limpieza que propone Mario Uribe la que ha cimentado las dinámicas políticas en Colombia históricamente y que se ha profundizado en los albores del siglo XXI. Hoy podemos decir, con el bochorno que lleva aparejado, que, por un lado, hemos tenido cuatro gobiernos que no han sido “limpios”, sino “muy limpios” en los que la frontera entre legalidad e ilegalidad es desmasiado tenue. Por otro lado, así como un magistrado es admirador de un cacique parapolítico, la mafia y el crimen cuentan sus admiradores por millones. En últimas, se ha logrado posicionar un proyecto político -legitimado por vastos sectores de la sociedad colombiana- en el que la institucionalidad ha sido uno de los botines y que gravita en torno a una lógica mafiosa, de la cual hoy está impregnado el régimen político colombiano. Ello es palpable cuando se abordan las relaciones y dinámicas desplegadas en el caso de Jorge Pretelt.

En el caso del todavía magistrado Pretelt, vale la pena poner de presente tres elementos. En primer lugar, el mayor problema no es el de la muy cuestionable práctica de cobrar por tramitar un fallo de tutela. A esa conducta, errónea y punible, se le debe agregar también un evidente tráfico de influencias con otros ex magistrados y con instituciones como la Fiscalía y la Procuraduría6 y lo que es peor aun, que un magistrado de la corte que vela por la Constitución de 1991 esté implicado en procesos de despojo que han tenido lugar en el marco del fratricida conflicto armado colombiano7. Esto, a las claras, da cuenta de que el señor Pretelt no solo es deshonesto sino que tiene un nexo por definir con esa historia compleja de la alianza paramilitarismo – terratenientes tan legítima y hasta natural en algunos sectores de la “gente de bien” de la costa norte colombiana.

En segundo lugar, en un país donde la Procuraduría es diligente en la persecución del mal en todas sus pecaminosas formas, no se ha abierto un proceso de investigación ni se han hecho declaraciones públicas -como si se hacen contra el aborto- contra el señor Pretelt y sus nada éticas actuaciones. ¡Qué curioso! Parece que los ojos vigilantes de la justiciera institución no han podido ver mala fe ni dolo en las actuaciones del magistrado. Tal vez ello se relaciona con el hecho de que la persona en cuestión heredó un cacicazgo en la costa norte de Colombia, nada menos que en Córdoba, cuya raigambre no solamente es conservadora sino que está alinderada en el sector más conservador de los conservadores8. Sí, en el mismo sector desde el cual libra su “cruzada” el señor Ordoñez y enfoca su selectiva mirada.

El tercer elemento en torno a Pretelt es lo familiar de su apellido y el triste recuerdo que el mismo le trae a la justicia colombiana. Si bien Jorge Pretelt no es familiar de Sabas Pretelt, ambos evidencian el lado flaco de la institucionalidad de la justicia colombiana. El célebre Sabas es recordado por el nada célebre caso de Yidis Medina. Pasará a la historia el hecho de que nuestra justicia condenó por cohecho a Yidis Medina por unas retribuciones a cambio de su voto para la primera reelección de Álvaro Uribe Vélez, pero se le escapó la actuación de dos ministros, uno de ellos Sabas, que fueron quienes ofrecieron las dádivas a cambio de su voto. En últimas, se trata de una condena a una sola persona por cohecho, pues los ministros Pretelt y Palacios aún no han sido condenados por dicho delito9. Ahí, tanto el ejecutivo como el legislativo y el judicial se ven implicados en un acto que, a todas luces, da vía libre al delito de unos pero, muy casuísticamente, omite el de otros.

¿Una pastilla de ibuprofeno puede curar la leucemia de la democracia colombiana?

Finalmente, en un intento desesperado por “tapar el Sol con un dedo”, Juan Manuel Santos realizó una alocución en la que, más allá de clichés vacíos como el de la “democracia” más antigua de América Latina, no se atisbaron soluciones a las problemáticas reales de la justicia y en general de la “democracia” colombiana. Los pañitos de agua tibia que ha propuesto Santos quizá sirvan para ganar la opinión de analistas políticos y comunicadores, pero no aborda las complejas problemáticas que experimenta nuestro país.

Como bien resaltaba Alfonso Gómez Méndez, “están en el ojo del huracán casi todas las instituciones que con buena intención crearon la Constituyente del 91 en pro de la justicia10. Dicha institucionalidad ha terminando mancillada y sometida a la corrupción histórica de nuestra “democracia” y que se “pretendió” cambiar. En este contexto, el contenido de la Constitución de 1991 que no promovió la consolidación del proyecto neoliberal ha sido revertido y puesto a tono con el proyecto político excluyente que, más allá de tener actores concretos con importantes y serios matices, no ha dejado de ser dominante en nuestro país.

Entonces, el problema de fondo no es la corrupción de uno, dos o todos los magistrados de la Corte Constitucional, es la cooptación de gran parte del Estado por parte de un proyecto político de corte mafioso que se ha posicionado fuertemente en el grueso de la institucionalidad colombiana. Es necesario que los actores sociales y políticos que propenden por un cambio sustancial en la democracia colombiana puedan converger en la generación de un proceso constituyente que derive en un escenario de reconstrucción del ordenamiento jurídico y político de nuestro país. Esa es una tarea que le compete al grueso de la sociedad y no a aquellos que nos representan, malean la ley de acuerdo con sus intereses, se han beneficiado de la ilegalidad y que, a pesar de todo ello, fungen de patriotas.

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1Ver http://www.semana.com/nacion/articulo/reforma-justicia-cayo-orangutan/260421-3

2Ver http://www.semana.com/nacion/articulo/reforma-justicia-todos-quedaron-mal/259994-3 ;

3Ver http://www.verdadabierta.com/la-historia/3031-guillermo-valencia-cossio-y-sus-nexos-con-los-paras-en-antioquia ; http://lasillavacia.com/historia/estos-son-algunos-indicios-de-como-guillermo-valencia-cossio-favorecio-al-paramilitarismo-e

4Puede acceder al audio completo en http://www.caracol.com.co/noticias/judiciales/la-conversacion-entre-el-magistrado-gonzalez-y-primo-del-presidente-uribe/20150324/nota/2688063.aspx

5Escuchar el audio en el minuto 1:15 http://www.semana.com/nacion/articulo/reforma-justicia-cayo-orangutan/260421-3

6Ver http://www.caracol.com.co/noticias/judiciales/magistrado-pretelt-seria-investigado-por-trafico-de-influencias/20150318/nota/2680613.aspx

7Ver http://www.elcolombiano.com/pretelt-y-su-esposa-tendran-que-responder-por-despojo-de-tierras-AY1540651 http://www.semana.com/nacion/articulo/caso-pretelt-fiscal-general-cuatro-magistrados-responder/421979-3

8Ver http://lasillavacia.com/historia/pretelt-mas-azul-que-conservador-49724

9Ver http://www.arcoiris.com.co/2013/02/los-ex-ministros-sabas-pretelt-y-diego-palacios-contra-las-cuerdas-por-la-yidis-politica/ http://www.vanguardia.com/colombia/303803-sabas-pretelt-y-diego-palacio-podrian-ser-condenados-por-yidispolitica

10Ver http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/revivamos-nuestra-historia-alfonso-gomez-mendez-columnista-el-tiempo/15457195