* Palabras al Margen

Palabrasalmargen.com es un portal de opinión y análisis político donde queremos que confluya y se exprese la academia colombiana crítica y comprometida con la construcción de un país democrático, en el cual prime la justicia social, el respeto a los derechos humanos, la diversidad y la búsqueda de la paz.

73 Sergio

Fuente de la imagen: www.minhacienda.gov.co

Los “expertos imparciales” asegurarían entonces un trabajo puramente “técnico” pues bajo esta visión la tributación, justo como la economía en general, no puede resolverse sino por vías objetivamente técnicas. Aquí resulta también razonable la afirmación del Viceministro según la cual, hablando del proceso de paz y la caída de la economía colombiana en el último año, la obligación de la comisión ha sido “presentar las propuestas haciendo caso omiso de cualquier otro factor, es decir, de si es el momento apropiado, de si políticamente es viable”.

Ante lo anterior son apenas previsibles algunas preguntas sobre aquellos que se empeñan en sostener que la economía va por un lado y el resto del mundo por el otro; que los conflictos políticos de la vida nacional e internacional en nada interpelan a las labores exclusivamente técnicas de los científicos de la economía. ¿Cómo puede una comisión de expertos colombianos (que vienen de sectores políticos y económicos específicos en Colombia) ser independiente? ¿Cómo pueden sugerir un paquete de reformas para un país entero sin tener en cuenta la vida política y económica de ese mismo país? ¿Es lo mismo entonces que ese país esté en quiebra o en auge, en guerra o en paz? ¿Y la vida política y económica actual de ese país nada tiene que ver con un proceso económico y político de varias décadas?

Mirando brevemente los perfiles de los nueve integrantes de la comisión “ad honorem” que el Congreso ordenó crear hace dos añosii, al lado de apellidos importantes reposan hojas de vida como la de Guillermo Perry, ex-ministro de Hacienda del gobierno de Samper; Miguel Urrutia, exgerente del Banco de la República (BR); Soraya Montoya, la esposa del actual gerente general de esta última institución, José Darío Uribe; Óscar Darío Morales, ex-vicepresidente de la ANDI y ex-presidente de la gigantesca compañía internacional de consultoría financiera Deloitte, entre otros. Sin cuestionar sus credenciales, la idea de la neutralidad por la vía de sus relaciones políticas y de su trayectoria se tambalea bastante incluso con esa breve ojeada.

Pero por la vía de sus valoraciones del momento político actual, las cosas tampoco mejoran. Cosa curiosa es que aún con su imparcial capacidad técnica la comisión sugerirá –según lo que se filtró a finales del pasado diciembre de la propuesta que presentarán al país– una serie de medidas impopulares sobre lo que deben y no deben tributar ahora los colombianos. Son impopulares no porque quienes no somos expertos en temas tributarios no podamos entenderlas de manera transparente. Más bien lo son porque incluso frente al sentido común tienen un carácter profundamente regresivo en relación a lo que pagan, de un lado, grandes poderes económicos nacionales y extranjeros, y de otro, los millones de colombianos de ingresos medios. Así, bajo la idea de ampliar la base tributaria hay una serie de sugerencias nocivas para la absoluta mayoría de las trabajadoras y los trabajadores del país: gravar con IVA la canasta familiar en rangos que empiezan desde el 5% y van hasta el 10%, aumentar del 16% al 19% los productos que ya contemplan este impuestoiii, mantener el impuesto del 4×1000 en el sistema financiero y empezarle a cobrar renta a quienes ganen más de COP $1’500’000 (aproximadamente 500 dólares). Para los grandes capitales, en cambio, habrá más indulgencia en los impuestos.

No importa que el ministerio en pleno y el Presidente mismo insistan en que el documento es tan solo un insumo a discutirse para las decisiones finales sobre el estatuto tributario. La inspiración técnica de la comisión ha brotado (ellos mismos lo han reconocido) del paquete de requerimientos hechos por el selecto club de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE- a Colombia para flexibilizar aún más una economía ya de por sí muy pertinente para el capital transnacional. Pero los otros insumos que tiene el ministerio, lo ha reconocido el gobierno mismo, son documentos proporcionados por el FMI y también por la OCDE. ¿Distará mucho la propuesta final del Gobierno de las sagradas sugerencias de los expertos?

Ahora bien, habría que tener en cuenta que la posibilidad de que la comisión le diera la espalda al país entero para proponer una solución imparcial es irreal no solo por las presiones externas, esto es, por las fuertes demandas de la OCDE y los intereses allí mediando. La reforma tributaria a la que estamos próximos también tiene atado el cuello a otro proceso decisivo para el momento: la Paz. ¿En qué sentido es necesaria para el Gobierno una reforma tributaria como la que se planea en relación con el proceso de Paz vigente hoy en Colombia?

Pese a los clamores de un mundo en el que la economía no es política y la política no es conflicto, clamores hechos por personajes como los del ministerio de Hacienda o como los del Gerente de gerentes, el nuevo alcalde de Bogotá, el 2016 arranca para Colombia con la economía nacional en el centro del debate político. Aparte del debate tributario hay una serie de temas pujantes en primera plana: la desaceleración económica atada a lo que algunos han señalado como una previsible caída de los rendimientos de una “dictadura extractivista”iv; el precio del dólar por las nubes y el del petróleo sumergido en el lodo; un cierre de año con la inflación más alta que la inflexible política monetaria del BR se haya permitido en muchos años; la indignante venta de Isagén en la modalidad de descarada privatización apaga-incendios; el pírrico ajuste del salario mínimo y la aprobación de las Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social (Zidres). Todos estos temas han copado plenamente los estandartes de la batalla política nacional en las últimas semanas. Pero a la par, estos temas van definiendo los contornos de la disputa que habrá este año sobre la que se ha dicho es la última fase del proceso de paz: paz a costa del bolsillo de los colombianosv, paz sin soberanía económica, ambiental y energéticavi, paz sin tierra para los campesinosvii, son solo algunos de los temas que se van perfilando para lo que se viene en cuanto a la relación entre la paz y el momento económico.

Más todavía: a casi dos meses del plebiscito y comenzando con las últimas rondas de definición de los puntos que faltan por cerrar en La Habana, Santos juega a caminar la cuerda floja entre dos cosas que hoy aparecen chocando: el sí a la paz y la plata para la paz. El gobierno está tomando decisiones sobre qué hacer para mantener la legitimidad electoral que se necesita para sacar exitosamente el plebiscito de la paz sin que eso afecte los recursos necesarios (por cierto gigantescos) para el “posconflicto” y para tapar el hueco fiscal generado en buena medida por el bajo precio del petróleo y por mucha mermelada repartida.

Una reforma tributaria como la que se plantea se circunscribe entonces a la implementación de un modelo que exige al gobierno acciones a largo plazo pero también en lo inmediato. A futuro, el posconflicto de Santos quiere un país con una estructura económica ideal para los grandes del extractivismo, los grandes de la agroindustria y los grandes del sistema financiero. Y en lo inmediato, para ir alistando terreno, se necesitan todos los recursos necesarios para invertir en la monumental inversión llamada posconflicto. Se necesitan entonces nuevos impuestos, eficiencia tributaria y feriar el patrimonio público como lo que acaba de ocurrir con Isagén (que entre otras cosas será capitalizado por la campaña Vargas Lleras 2018).

Y aunque el panorama es turbio, la tarea no consiste en huir de la realidad ingente y necesaria que articula la vida del país bajo la Paz. La tarea está en disputarse un proceso de paz en donde eso a lo que llaman posconflicto sea un escenario más propicio para la construcción de justicia social y menos adverso para cuestionarle al reino de los expertos el reinado de la falsa imparcialidad bajo la que se favorece a los poderosos. Una participación más activa de la sociedad en ello sigue siendo urgente. Hay que trabajar por que el “posconflicto” sea para la sociedad y no para las grandes empresas. Para entender y actuar de una manera un poco más profunda frente a los mitos como el que sintetizaba hace ya varios meses Soraya Montoya, esposa de José Darío Uribe (como mencionábamos, Gerente del BR), en una entrevista realizada una vez fue nombrada como integrante de la comisión: “Mi esposo y yo no somos poderosos. Somos Jota y Soraya, somos personas, las poderosas son las instituciones en las que trabajamos”viii.

***

iBohórquez, E. (10 Enero 2016) La discusión tributaria. El Espectador. Recuperado de: http://www.elespectador.com/noticias/economia/discusion-tributaria-articulo-609865

iiMediante el artículo 44 de la Ley 1739 de 2014 (referida a la modificación del Estatuto Tributario. Véase: S.A. (12 Marzo 2015) Comisión de expertos para la equidad y competitividad tributaria. Comisión de expertos para la equidad y competitividad tributaria. Recuperado de: https://comisionreformatributaria.wordpress.com

iiiRomero, D. (12 Enero 2016) Las propuestas de los expertos que abrieron el debate tributario. La República. Recuperado de: http://www.larepublica.co/las-propuestas-de-los-expertos-que-abrieron-el-debate-tributario_339106

ivPardo, Álvaro (11 Enero 2016) 2016: ¿otro año de dictadura extractivista? Razón Pública. Recuperado de: http://www.razonpublica.com/index.php/econom%C3%ADa-y-sociedad/9138-2016-¿otro-año-de-dictadura-extractivista.html

vS.A. (29 Diciembre 2015) El año económico que se viene: recesión, aumentos y más crisis. Agencia de Comunicación de los Pueblos Colombia Informa. Recuperado de: http://colombiainforma.info/politica/seccion-politica/2995-el-ano-economico-que-se-viene-recesion-aumentos-y-mas-crisis

viDe la Torre, C. (11 Enero 2016) Isagén y Zidres, mentís a la paz. El Espectador. Recuperado de: http://www.elespectador.com/opinion/isagen-y-zidres-mentis-paz

viiS.A. (15 Diciembre 2015) Senador Alberto Castilla: “El debate por la ley Zidres va en contravía del proceso de paz”. Agencia de Comunicación de los Pueblos Colombia Informa. Recuperado de: http://colombiainforma.info/politica/seccion-politica/2971-senador-alberto-castilla-el-debate-por-la-ley-zidres-va-en-contravia-del-proceso-de-paz

viiiS.A. (14 Mayo 2015) Soraya Montoya, Directora Fundación Saldarriaga Concha. Revista Cromos. Recuperado de: http://www.cromos.com.co/tema-central-invitados/me-vine-bogota-detras-del-amor-de-mi-vida-y-valio-la-pena-soraya-montoya