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* Palabras al Margen

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Entre 1912 y 1916 estuvo matriculado en la Escuela Normal de Institutores de Antioquia, pero fue expulsado poco antes de graduarse, dada su actitud crítica y beligerante ante el nuevo reglamento para las escuelas normales de 1910, que incluía la clausura de la biblioteca de su institución.

En 1917 trabajó como profesor del Instituto Murillo Toro en Pereira, fundado de modo independiente por su padre, y cuyo órgano de difusión tenía por nombre El Instituto. En aquella ciudad conoció al periodista Ignacio Torres Giraldo, director de El Martillo, periódico liberal doctrinario. Fue presidente del club literario La Gironda, tertulia juvenil político-cultural que dio nacimiento al periódico Glóbulo Rojo, donde Tejada publicó sus primeras crónicas. En julio de ese mismo año partió hacia Bogotá para trabajar como cronista en El Espectador, ejercicio intelectual en el que se preocupó fundamentalmente por otorgar un sentido ético y estético a su incipiente obra. En la capital colombiana conoció al escritor antioqueño Tomás Carrasquilla, personaje al que Tejada admiró profundamente. Nació por entonces “El Pequeño Filósofo”, autodenominación de aquel versátil escritor, dedicado al cultivo de la crónica, del reportaje, de la entrevista.

Durante 1918 y 1919 Tejada residió en Barranquilla, donde colaboró con sus crónicas para El Espectador, La Nación y El Universal. Alentado por la convocatoria nacional obrera que dio origen al Partido Socialista Colombiano en 1919, comenzó a concentrarse en la polémica política mientras codirigía  –junto a Pedro Rodas Pizano- el periódico Rigoletto. En abril de 1920 retornó a Medellín, donde escribió en la columna “Mesa de Redacción” de El Espectador, y creó luego la famosa sección “Gotas de Tinta”. Además, promovió la  llamada Asociación de Cronistas de Medellín, aglutinadora de los periodistas de los diarios El Liberal y El Espectador. En marzo de 1921, abandonó definitivamente la ciudad de Medellín para domiciliarse en Pereira, aparentemente ya muy enfermo (de tuberculosis o sífilis, tal vez) y donde permaneció hasta febrero de 1922, cuando retornó a Bogotá para proseguir con su trabajo de cronista y polemista político en publicaciones como Cromos, Buen Humor y El Gráfico. El 6 de septiembre contrajo matrimonio con Julia Gaviria Jaramillo (“Julieta”) en la catedral de Pereira. La esposa era “una de las dos hijas de un distinguido hogar de liberales radicales de Pereira”.

En noviembre de 1922 publicó junto al otrora conservador José Mar (seudónimo de José Vicente Combariza) el periódico El Sol, auspiciado por el liberal Benjamín Herrera. En aquella empresa fueron colaboradores permanentes José Antonio Osorio Lizarazo, Luis Vidales, Octavio Amórtegui, Francisco Umaña Bernal; y ocasionales Adel López Gómez, Gregorio Castañeda Aragón y Carlos Lozano y Lozano. La publicación fue un infructuoso esfuerzo por ganar terreno frente a la hegemonía de El Tiempo y El Espectador, pero a duras penas alcanzó a ver los primeros días de 1923. Tejada participó por entonces en las reuniones pioneras del primer grupo comunista creado en Bogotá, dirigido por el inmigrante ruso Silvestre Savitsky e integrado por personalidades como Moisés Prieto, Gabriel Turbay, Diego Mejía, Luis Vidales, José Mar, Alejandro Vallejo y Alberto Lleras Camargo. Ya por entonces el cronista antioqueño era un ferviente admirador de la figura de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, según sus palabras “el único salvador del mundo”.

Desde el 7 de junio de 1923, Tejada ocupó el cargo de vicepresidente de la comisión de propaganda para la campaña electoral del Partido Socialista. De adehala, El Espectador lo nombró como director de su suplemento literario, con el aparente cometido de distanciar paulatinamente al cronista de su activismo político pro-socialista.

El año de 1924 fue sumamente agitado para Tejada. En febrero murió su  hijo recién nacido, probablemente a raíz de una sífilis congénita que le habría transmitido Tejada a su esposa Julieta. En marzo vio publicado a expensas de sus amistades su Libro de Crónicas, y al mes siguiente se erigió en miembro de la comisión de propaganda del Sindicato Central Obrero. Desde el 3 de mayo fungió como integrante del Grupo Comunista de Bogotá en el marco del IV Congreso del Partido Socialista, que se habría de escindir rápidamente en dos tendencias inconciliables: la socialista y la comunista. Tejada, como representante de la segunda facción en pugna, asumía como condición sine qua non del socialismo un estricto igualitarismo económico y político. Consideraba al Estado como un instrumento de opresión de clase. Propugnaba además por la erección de un nuevo partido anticlerical, capaz de disputarle la hegemonía social, política y cultural a la Iglesia Católica.

El 25 de junio Tejada fue partícipe de una reunión obrera en Bogotá, la cual representó su última aparición en público. El día 11 de julio apareció su última crónica destinada a El Espectador, “Los Partidos del Porvenir”. Fue trasladado, atendiendo imperativos médicos, a la ciudad de Girardot en el mes de agosto, en procura de un clima más propicio para aplacar sus dolencias. Murió allí el 17 de septiembre de 1924.

Obra: Crónicas y otros escritos breves publicados en las columnas “Día a Día” (1918) de El Espectador, Bogotá; “Glosas Insignificantes” (1918) de El Universal, Barranquilla; “Cotidianas” (1919) de La Nación, Barranquilla; “Editorial” (1919) de Rigoletto, Barranquilla; “Mesa de Redacción” y “Gotas de Tinta” (1920) de El Espectador, Medellín; “Gotas de Tinta” (1920, 1922-1924) de El Espectador, Bogotá; “Cronistas” (1921) de El Espectador, Bogotá; “Crónica del Día” (1921) de Renacimiento, Manizales; “Cronistas Nacionales” (1921) de Bien Social, Pereira; “Crónicas de El Espectador” (1922-1923), Bogotá; “Hombres y Cosas” (1922) de El Sol, Bogotá; “La Crónica de Hoy” (1923) de El Espectador, Medellín; “Lecturas Dominicales” (1923) de El Tiempo, Bogotá; “Editorial” (1924) de El Espectador, Bogotá; así como en los periódicos Glóbulo Rojo (1917), Pereira; El Gráfico (1918), Bogotá; Buen Humor (1922), Bogotá; Cromos (1923), Bogotá. Una compilación de estos trabajos conformó su Libro de Crónicas (1924), Bogotá.

Fuentes: Gilberto Loaiza Cano, Luis Tejada y la Lucha por una Nueva Cultura (Colombia, 1898-1924). Bogotá: Colcultura-Tercer Mundo, 1995; Gilberto Loaiza Cano (ed.) Nueva Antología de Luis Tejada. Medellín: Universidad de Antioquia, 2008.