* Palabras al Margen

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Las cinco conquistas entre 2011 y 2012 fueron:

1) Cuantificación: El aumento de las y los estudiantes interesados en pensar los problemas de la Reforma a la Educación -como problemas y no como eventos de modernización del sistema educativo-.

2) Cualificación: El crecimiento en el conocimiento de la norma y el nivel de las discusiones. Recuerdo los grupos de la Universidad Nacional y la Universidad del Rosario en los que se estudiaba con total seriedad la nueva reforma a la educación -en esos grupos me di cuenta de que los estudiantes somos más que adolescentes y de que podemos comportarnos como ciudadanos responsables con “lo público” cuando nos lo proponemos-.

3) Movilización: En el poder de convocatoria y la construcción efectiva de disputas -como la del “espacio público”-. En específico, creo relevante que en 2011 y 2012, se haya reducido el nivel de estigmatización hacia la protesta estudiantil y que, en ella, se haya localizado un móvil real de reivindicación que generó efectos acordes a las expectativas realistas del movimiento.

4) Coalición intersectorial: La articulación de la demandas estudiantiles -que eran tildadas de especulaciones untadas de utopismo e ignorancia- con la experiencia cruda de profesores eméritos, asociados o de cátedra que sufrían por la vía directa de la realidad laboral, los recortes del presupuesto y la explotación laboral. En el caso de otros sectores de trabajadores, la falta de estabilidad sindical en la universidad.

Recuerdo, así mismo, las Asambleas Triestamentarias de la Universidad Nacional que se hacían en el Departamento de Historia. Multitudes de estudiantes, trabajadores y profesores reunidos el Auditorio Camilo Torres de Sociología para tomar decisiones que articularan las luchas de la Universidad y de todos los estudiantes del país.

En la Universidad del Rosario, recuerdo la nostalgia frecuente del sindicato al que le era imposible constituirse de modo independiente -con personería jurídica propia-, dado que a la mayoría de sus integrantes -los que no eran abogados- les habían pasado extrañas cartas de despedida. Y, bueno, lo que se supo en todas partes: la enorme estigmatización del movimiento estudiantil, entre la que se encuentran una campaña bien documentada de publicidad pagada por la misma universidad, y los intentos subrepticios de persecución que muchos estudiantes y profesores conocen, pero que nadie ha estado dispuesto a denunciar.

5) Coalición de perspectivas y relativa disolución de diferencias tradicionales: La Mesa Amplia Nacional Estudiantil estuvo integrada por sectores que agitaban y construían estructuras asamblearias permanentes en sus “realidades locales gremiales”, si se tiene en cuenta que las universidades eran nichos importantes del trabajo de base. El nombre mismo de la estructura de coalición flexible –Mesa Amplia– fue un avance en su momento –porque eventualmente retornaron algunas dificultades-. La Mesa Amplia fue un espacio catalizador de las energías dispersas entre tanta iniciativa individual inoficiosa, tanto encuentro narcisista y tanta demanda de reconocimiento de la lucha política. Ahí se consiguió la consolidación de una estructura flexible y estable que nos enseña a mirar en el trabajo conjunto para impedir que la velocidad de la estructura legislativa y de la economía del sistema mundo capitalista nos tome por sorpresa mientras pensamos en lo maravilloso de hacer la revolución nosotros mismos.

No escribiré más sobre este tema, porque no pertenecí a ningún movimiento estudiantil adscrito a una estructura partidista –lo que no me impedía construir desde la base y articular mi trabajo “gremial” a otras luchas no “sectoriales” del momento-.

5) La definición de un horizonte claro replanteable: Aunque se tenía claro que la respuesta era NO a la reforma -si bien el gesto de negación formaba parte de la táctica inicial-, el movimiento avanzó de modo inteligente, leyendo bien la situación. En el momento en que debía ser concreto respecto a la contraparte lo fue; cuando debió ser flexible, también lo fue.

En el nivel legal se frenó el proceso de Reforma a la Educación en 2011 y 2012. A pesar de todas las críticas y de todas las divisiones internas que hubo -y que aún se conservan-; a pesar de toda la “miseria intelectual” que hubo -y que continúa – entre el mismo movimiento estudiantil, los profesores y los “humanistas del siglo XXI”, se logró crear estructuras de base, una delegación inteligente e instancias de representación política que redujeron la velocidad de la reforma.

Ahora el Movimiento Estudiantil quiere retornar a las calles luego de un periodo de “REFLUJO HISTÓRICO” -reducción de la intensidad en la actividad pública, descanso y preparación-, se dará una nueva oportunidad después de una etapa que estuvo dedicada a recargar sus energías.

En hora buena, se trata de una etapa muy interesante. Esto, por dos razones:

1) Porque explica que la “Organización Estatal” también tiene sus tiempos -el legal relativamente imbricado con el económico, aunque no corran a la misma velocidad; el político, que va de la mano con el proyecto que aumenta o reduce la violencia y la estigmatización, etc.-;

2) Porque se abrió una brecha para que el movimiento estudiantil se diera su propio tiempo -uno de acción ensamblado a un tiempo de estudio y otro de preparación para una nueva etapa de acción-.

En hora buena, entramos en UNA NUEVA ETAPA de FLUJO. Salir a las calles es nuevamente UNO de los objetivos -que parece imperativo-, pero esta vez se hará para denunciar lo que antes se preveía -el rostro falso de la política educativa de Santos, esta vez, puesta sobre un papel en el segundo intento-.

No lo olvidemos, el “Acuerdo 2034” no sólo es un papel; no sólo es una norma. Sus palabras se traducen en realidades palpables; las reformas aprobadas se realizan; “la norma” se puede traducir en más miseria. Ahora vamos no sólo a frenar, sino a impedir que sigan mercantilizando a la educación.

Por supuesto, todo esto tiene que ver con un acumulado histórico de luchas gremiales, personales y de intentos de coalición que se hicieron poco a poco efectivas en más de una década. Les faltaría al respeto a quienes antes de este periodo construyeron con sudor y mucha sangre el escenario propicio para que se forjara el movimiento.

Quiero decir que me siento muy contento, porque los pocos años en los que considero que conservo la convicción del cambio sistémico como un imperativo, no son sólo frustraciones sino avances que nos arrojan gotas de sabiduría histórica para aprender a pelear contra la estructura leyendo bien la “gramática social”. Contento porque nuevas generaciones se reúnen en las asambleas de las viejas. Porque las viejas no renuncian a declararse estudiantes, aunque sean profesores o trabajadores. Porque el movimiento estudiantil no es el único movimiento, ni la vanguardia, ni la inteligencia, y se ha dado cuenta de esto y ha concluido oír y articularse a otras luchas, sin dejar de lado ésta.

Y mucho dirán de lo que será en este nuevo periodo, pero decía el sabio Goethe parafraseando al Ilustre Hidalgo Don Quijote de la Mancha “(…) sus estridentes ladridos Sancho/ son solo señal de que cabalgamos”.

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1Para ver el foto reportaje de Acción Libertaria Estudiantil, aquí: http://accionlibertariaestudiantil.wordpress.com/2014/10/19/foto-reportaje-por-la-educacion-a-construir-organizacion/
**Dedico la imagen de esta “nota” a mis compañeros y mis compañeras de Asistencia Graduada en el Departamento de Lenguajes y Estudios Culturales de la Universidad de los Andes. Al igual que ellas y ellos, soy profesor –empleado- y estudiante. Todas y todos hemos notado estos cambios y los hemos sufrido personalmente. Sería miope no querer reconocerlos.