* Palabras al Margen

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Este artículo examina el Presupuesto General de la Nación (PGN) para el año 2015 “Prioridades Sociales para el tiempo de la paz” con un monto de 216,2 billones de pesos (25% del PIB), radicado por el Gobierno Santos ante el Congreso en julio de 2014. El enfoque de análisis es de economía política, esto es, a partir de las funciones que cumple el PGN en una sociedad periférica y bajo un régimen político oligárquico, como es el caso de Colombia.

Además, incluye una reflexión sobre la próxima reforma al estatuto tributario. Como el PGN está desfinanciado en $12,5 billones, el Gobierno Santos (2014-2018) impulsará una nueva reforma tributaria con el fin que los contribuyentes tapen el hueco fiscal. La Contraloría afirma que el desfinanciamiento del PGN para el 2015 no es de 12,5 billones de pesos, como lo sostiene el Gobierno, sino de casi el doble.

1. Origen y destino del PGN 2015

En carta enviada al General Gutiérrez de la Fuente el 12 de mayo de 1826, el Padre de la Patria, Simón Bolívar, se lamentaba, entre otros asuntos, porque “la hacienda está perdida; que las leyes abruman; que los empleados se aumentan con la decadencia del tesoro…”. La situación poco ha cambiado: El PGN para el año 2015 valorado en $216,2 billones destina de esta cifra $121,1 al funcionamiento del Estado (56%), $48,9 billones al pago de la deuda pública (22,6%) y $46,2 billones a inversión (21,4%).

El grueso del PGN se destina al pago del inmenso ejército de servidores públicos, que suman un millón y medio de puestos de trabajo (97% de estos se concentran en la Rama Ejecutiva), según información del Departamento de la Función Pública. En el sector defensa, que tiene uno de los presupuestos más altos (28,2 billones de pesos), se destaca que el 45,7 por ciento, es decir, 12,9 billones de pesos serán para gastos de personal; entre uniformados de las fuerzas militares y la policía, y civiles de la justicia penal militar, son 506.000 personas (por cada docente hay dos hombres en armas). La Rama Judicial contará con 2,3 billones de pesos para pagar los sueldos de 25.346 funcionarios de las altas cortes y jueces. Las fuerzas de represión operan como una guardia pretoriana en defensa del régimen oligárquico y de sus propios intereses de cuerpo; el aparato judicial blinda legalmente al sistema económico-político colombiano en su reproducción cotidiana.

De los 216,2 billones de pesos del presupuesto total, las mesadas pensionales se llevan una de las mayores tajadas en 2015: 34 billones. La solución a las solicitudes de pensiones a cargo del Estado y el aumento anual de las mesadas explican esa situación. Las pensiones concentran 5 billones más de lo asignado al sector educación, que contará con 28,9 billones de pesos. Al sistema pensional colombiano lo caracteriza la exclusión, las iniquidades, las continuas reformas, la insostenibilidad financiera, los obstáculos casi imposibles de superar para obtener el reconocimiento al derecho de pensión de vejez y las ganancias extraordinarias de la banca privada. Los recursos del PGN destinados a pensiones favorecen a una minoría altamente jerarquizada. El 70% de los adultos mayores no cuenta con ningún ingreso pensional debido a que no cotizaron o no pudieron ahorrar lo suficiente, expresión de una vida laboral precaria, informal y de bajos ingresos.

Mariátegui (1894-1930) explicaba en sus Siete ensayos que el término gamonalismo no designa sólo una categoría social y económica. Además de los gamonales, comprende una larga jerarquía de funcionarios, intermediarios, agentes, políticos, parásitos, etc. Igual sucede en Colombia con la oligarquía; como bien se sabe la oligarquía se refiere a una forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social. A la oligarquía colombiana la caracteriza, además, su esencia lumpenezca y criminal. Según estudios de la Contraloría, del monto de la inversión del PGN (46,2 billones para 2015) los corruptos se apropian fraudulentamente del 30 por ciento.

El PGN para el año 2015 valorado en $216,2 billones será financiado en el 51 por ciento con recursos provenientes de los ingresos corrientes, esto es, tributarios y no tributarios. De los ingresos tributarios, más importantes que los no tributarios (tasas y multas), los indirectos (IVA, impuesto al valor agregado) generan más recursos al fisco que los directos (al patrimonio). El sistema fiscal colombiano es altamente regresivo: los pobres y la clase media –en general todos aquellos que viven de su trabajo- pagan más impuestos que los ricos –los rentistas, terratenientes y capitalistas.

La segunda fuente importante de financiamiento del PGN en el 2015 son los recursos de capital que representan el 33 por ciento. De esta fuente hacen parte los recursos del crédito interno y externo, los rendimientos financieros, el diferencial cambiario originado por la monetización de los desembolsos del crédito externo y de las inversiones en moneda extranjera, las donaciones, el excedente financiero de los establecimientos públicos del orden nacional, de las Empresas Industriales y Comerciales del Estado del orden Nacional y de las Sociedades de Economía Mixta, y las utilidades del Banco de la República. El 16 por ciento restante del PGN es financiado con las rentas parafiscales y los excedentes de los establecimientos públicos.

2. Economía Política del PGN 2002-2015

El PGN cumple la función de apoyar la reproducción del régimen político, económico y cultural colombiano. La balanza del PGN 2015 es esquizoide, de una parte favorece al capital especulativo financiero (pago de deuda pública) y al Estado policial-represivo (en conjunto, estos dos sectores concentran el 40,1 por ciento del PGN); de otra parte, apalanca las funciones de formación y reproducción de la fuerza de trabajo, también llamado gasto social (equivale al 41,3 por ciento).

Los recursos para ciencia y tecnología son casi que inexistentes, para el año 2015 sólo participa con el 0,2 por ciento del PGN; situación que explica porque los directores de Colciencias no aguantan más de un año en el cargo y renuncian. Igual sucede con los montos para preservación y cuidado del ambiente, estos son imperceptibles: 0,3 por ciento del PGN (cifra absurda, en un país cuyo modelo económico insostenible se fundamenta en la expoliación de los recursos naturales y en el extractivismo intensivo y extensivo).

La regulación de la sociedad colombiana por parte de la institucionalidad pública concentra el 10,1 por ciento del PGN en el año 2015. Para apalancamiento de la acumulación de capital el Estado subsidia a los negocios con el 8,2 por ciento del PGN.

Entre los años 2002 y 2005, el Estado colombiano ha logrado reducir el servicio de la Deuda Pública Nacional de 36 a 22,6 por ciento del PGN (ver gráfico).

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Los cambios registrados en la estructura del PGN y los recursos altamente incrementados y controlados por el Estado (216,2 billones de pesos en 2015, equivalente a 25 por ciento del PIB) han fortalecido las funciones de represión y control ciudadano (15,4% en 2012; 16,9% en 2010; y 17,5% en 2015); las de apalancamiento de acumulación de capital –incluye infraestructura y subsidios al capital- que aumentaron su participación en el PGN de 5,5 por ciento en 2002 a 8,2 por ciento en 2015; la función de formación y reproducción de la fuerza de trabajo igualmente ha mantenido una participación creciente en el PGN (32,5% en 2002; 35,9% en 2010; y 41,3% en 2015). Es importante aclarar que en esta última función se incluye todo el gasto asistencial orientado a atender la población empobrecida y a las víctimas de la violencia bajo un enfoque paternalista y clientelar.

3. Reforma Tributaria 2015

Según la Contraloría, el déficit del PGN 2015 suma 23,8 billones. Con relación a un déficit mayor al que ha mencionado el Gobierno (12,5 billones que se financiarían manteniendo el impuesto al patrimonio y el 4 x 1.000), la Contraloría advierte que no hay claridad sobre cómo se van a lograr recursos de capital por 10,7 billones y 0,6 billones de reintegros.

Lo más seguro es que la administración Santos impulsará una nueva reforma tributaria en 2015. Según se prevé ésta será una continuación de la última Reforma Tributaria, Ley 1607 de diciembre de 2012. Reconocido por todo el mundo, la Reforma afectó negativamente a las personas naturales pertenecientes a la clase trabajadora y benefició a las grandes empresas. El Gobierno y el Congreso legislaron en favor del capital y en detrimento del trabajo. Los impuestos al empleo (parafiscales) se transformaron en impuestos a cargo de los trabajadores. Además, la tarifa de impuestos a la renta de las empresas bajó de 33 a 25% y los empresarios no pagan ahora el 13,5% de los parafiscales. Los 6,7 billones de pesos que dejaron de pagar los empresarios los obtiene ahora el Estado del cobro de nuevos impuestos a las personas naturales (asalariados y trabajadores por cuenta propia), para las cuales aumentará la carga tributaria directa (impuesto a la renta) e indirecta (IVA). En resumen, las empresas pagan ahora menos parafiscalidad y los trabajadores más renta, generando, entre propietarios y asalariados, una redistribución funcional del ingreso, regresiva y violatoria de los mínimos principios de justicia social.

La próxima reforma tributaria que se impulsará en 2015 aplaza el desmonte del 4 por 1.000 en las transacciones financieras y reimplanta el impuesto de patrimonio. La clase trabajadora será, una vez más, la mayor perjudicada: bajarán nuevamente los límites de ingresos y del valor de la propiedad para que todo el mundo pague tributos (basta con tener una precaria vivienda y un vehículo popular para estar obligado a declarar). Los impuestos indirectos IVA se incrementarán, por tanto, en todo acto de consumo se pagará más impuesto sin consultar la capacidad socioeconómica del contribuyente. El endeudamiento público hará que quienes nazcan en adelante y la actual infancia cargue con el pago de deuda e intereses del Estado durante su vida adulta y laboral. Adicionalmente, a pesar de la crisis anunciada del sector petrolero, el Gobierno insistirá en alcanzar la producción del millón de barriles diarios –cifra insostenible en el mediano plazo- dado que la contribución de este sector energético representa actualmente cerca del 20 por ciento de los ingresos de la Nación.

Viene al caso, una vez más, las palabras de Simón Bolívar. En el discurso pronunciado ante el Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, día de su instalación, el Libertador expresa su reflexión sobre los diferentes gobiernos que ocupan los anales del tiempo: “Observaréis muchos sistemas de manejar hombres, más todos para oprimirlos; y si la costumbre de mirar al género humano, conducido por pastores de pueblos, no disminuye el horror de tan chocante espectáculo, nos pasmaríamos al ver nuestra dócil especie pacer sobre la superficie del globo como viles Rebaños destinados a alimentar a sus crueles conductores”.