* Palabras al Margen

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Maria Kakogianni: La necesidad objetiva era que el resultado de las elecciones no había permitido a Syriza formar un gobierno por sí solo. Ellos estaban obligados a formar una coalición. Entre los diferentes partidos que obtuvieron suficientes votos para entrar en el parlamento, Syriza tenía dos posible aliados, los Griegos independientes o Potami. Este último es un partido joven de “centro” pero que nunca ha tomado una posición clara. Los Griegos independientes habían tenido una posición clara en contra de la continuidad de la política de austeridad, del Memorando, de la tutela de la Troika, etc. Es una derecha nacionalista y populista, y es por esto que la coalición plantea un problema y mantiene intacta una cierta amalgama ideológica, pero en el juego electoral actual no había otra posibilidad. En todo caso, esta alianza de Syriza no es de orden simbólico o de la gestión de la imagen para no presentarse abiertamente como de la izquierda radical. Dejo de lado la representación comunista, que es casi inexistente en Syriza.

También se puede observar que los dos partidos, Griegos independiente y Potami, hacen parte de lo que podría llamarse un “nuevo género” de partido político (en todo caso ellos se identifican con frecuencia de esta manera). Su caso no es exclusivo de Grecia, estos partidos aparecen en diferentes países, con principios ideológicos más o menos determinados o confusos y oscuros (como parece ser el caso de Potami). Yo pondría “nuevo género” entre comillas, ya que es una cuestión que merece ser estudiada. En todo caso, se trata de partidos que intentan incorporar dos lemas presentes en los recientes movimientos de ocupación de las plazas públicas: 1) hacer política por los no políticos, es decir, no hacerla de una manera profesional. De esta manera se espera que los cuadros del partido, los representantes, no deban ser políticos profesionales como es el caso de los partidos tradicionales; 2) La adopción parcial, en interno, de procedimientos de la democracia directa, de cooperación y de redes, de organización llamada “horizontal”.

De cierta manera Syriza, así como Podemos, hacen parte de este “nuevo género” de partido. Yo creo que hay que detenerse un poco para intentar formular un cierto número de interrogaciones sobre este “nuevo género” de partido. La concepción clásica de la política, que encuentra su sujeto en un partido de tipo marxista-leninista, estipulaba que la lucha de clases no era suficiente, que la política debería haber constituido un lugar propio y organizado – el Partido- capaz de recibir el levantamiento popular. En este sentido, la organización política preexistía a la intrusión de la revuelta o de la acción insurreccional, del “movimiento” si se quiere, e implicaba todo un trabajo que le precedía. Sin embargo, se puso en evidencia que no solamente ella la precedía, sino que algunas veces o muy a menudo, ella “vigilaba” el movimiento y le daba lecciones si su existencia real no correspondía exactamente a la forma esperada, a lo que estaba previsto. Yo pienso que Mayo del 68 es el símbolo del estallido de esta contradicción y de sus problemas. Digo símbolo en la medida en que esto se refiere a una secuencia de diferentes revueltas, situadas en diferentes partes del mundo, y más o menos durante el mismo periodo. Una secuencia que puso en crisis las formas de organización y la concepción del sujeto de emancipación. No es casualidad si el pensamiento filosófico de esta secuencia produce el concepto de “evento” (político, aunque no solamente).

Ahora este “nuevo género” pretende mantener la forma de partido pero haciendo un trabajo de “después”, al estar a la escucha de los movimientos con el fin de resistir a su carácter efímero y ser capaz de traducir sus gestos en potencia política gubernamental e institucional. Entonces, si se quisiera resumir el “nuevo género”, se diría que es el partido que llega luego. Evidentemente todo esto envía a la cuestión del sujeto político, de su aparición, de su organización, de la construcción de una cierta duración, de una cierta permanencia. Esto es solamente una puerta de entrada para comenzar a plantear un cierto número de interrogantes. Seguramente habrá que preguntarse también acerca de la orientación ideológica, de la concepción de la victoria política, de la estatización, etc. Aquí solamente puedo enunciar algunas.

Mansur Teifuri: La victoria de Syriza evoca una vez más la cuestión de la elección. En Irán por ejemplo, ésta ha dividido a los militantes supuestamente comunistas. En Grecia, por un lado, hay muchas personas que al referirse a Syriza y al admitir la vía de la elección y del parlamentarismo, denuncian la huida (la huida de lo real) de las “almas buenas” que no hacen nada por miedo de ensuciarse las manos ; y por otro lado están los otros, los que insisten en la vía revolucionaria y denuncian a Syriza como un partido reformista, sobre todo luego de la no inclusión de los comunistas del KKE de la alianza con Syriza. ¿Qué piensa de esto? ¿Cómo se puede llegar a un punto de equilibrio entre el puritanismo comunista y el automatismo parlamentario?

Maria Kakogianni: Yo no podré responder a la pregunta sobre el punto de equilibrio entre el puritanismo comunista y el automatismo parlamentario. Si hay una respuesta, ésta debe pasar por las experiencias colectivas concretas. Pero yo podría decir dos o tres cosas acerca de lo que precede su última pregunta. Primero, hay que ser muy claro sobre un punto: es el Partido Comunista griego, el KKE, que nunca ha querido participar en una alianza con Syriza y no Syriza quien ha excluido esta posibilidad, es el mismo KKE que lo ha hecho.

Por otra parte, yo no pienso que esto sea una cuestión de ensuciarse las manos o no. Aquellos que insisten en la “vía revolucionaria” como usted lo dice, tienen otra manera de ensuciarse las manos. Hacer política, de una manera o de otra, es aceptar meter las manos. Yo creo que hay que evitar presupuestos simplistas que consideran que es la “toma del poder” lo que ensucia las manos o cosas de ese tipo. En sí misma, la posesión o la no posesión del poder es un asunto difícil al que se agrega la cuestión de la distancia con respecto al Estado. ¿Quién tiene hoy el poder?

Lo otro que quisiera señalar es acerca de la cuestión del cambio. Si la política es un tema de principios, ella está igualmente e inevitablemente ligada a un “arte del momento”, un arte del Kairos, que no se traduce en un simple oportunismo. No podemos engañarnos a nosotros mismos sobre la capacidad de Syriza a cambiar radicalmente la situación, si ésta se llama capitalismo globalizado, sin al mismo tiempo estar sujeto a pasiones tristes frente a una victoria electoral que puede tener consecuencias benéficas por el kairos en Grecia. Hay que señalar que los movimientos en Grecia pasaban por un estado de “depresión” luego de muchos años de resistencias florecientes. La victoria electoral de Syriza llega en un momento en el que no hay una dinámica en las calles ni en los lugares públicos que pueda imponer cambios a los gobernantes y en el que la infiltración fascista del aparato represivo del Estado se había convertido en extrema.

Mansur Teifuri: ¿Hay un verdadero viento de cambio en Europa? Si es así, ¿Cuál es la naturaleza de ese cambio? ¿Usted cree que es posible que él conduzca a la ruptura de Europa en islas nacionales o más bien que se provoque “otra Europa”? A partir de la victoria de Syriza, ¿A qué puede parecerse una Europa alternativa: a la regeneración de un “imperio Latino” (o más precisamente greco-romano), como lo sugiere Giorgio Agamben, contra el imperio anglosajón de dirigentes alemanes de la UE? o ¿Una Europa política (como la de la revolución francesa, de la Comuna de París, etc.) contra la Europa económica de Bruselas?

Maria Kakogianni: Yo no sé qué camino va a tomar Europa. Y yo evitaré toda previsión. Sin embargo, lo que puedo constatar es que el espectro del fascismo identitario está muy presente y es inquietante. Y agregaría que el “lanzarse a la calle” hoy es más urgente que nunca.

Mansur Teifuri: Manteniendo la atención en las viejas discusiones acerca del “socialismo en un solo país” ¿Cuál sería en Grecia el rol eventual de la victoria de Podemos?

Maria Kakogianni: No sé, habría más bien que ver cuál será el rol eventual en Europa de una victoria de Podemos que se agregaría a la victoria de Syriza. Pero quisiera hacer un comentario sobre los nombres. Creo que estamos muy lejos, y Syriza se reserva la utilización de ese término en su retórica, de una reanimación del proyecto socialista o social-demócrata. Creo que por el momento se trata en cierta manera de parar la hemorragia. Pero no hay proyecto alternativo que se afirme frente a la dominación neoliberal. La ausencia de un nombre es una muestra de ello.

Mansur Teifuri: Parece que la pasión emancipadora del cambio y del despertar de la historia que se liberó a nivel planetario a principios de este nuevo siglo, y que se manifestó en los movimientos de ocupación y de revuelta, y la revueltas de la llamada “primavera-árabe”, comienza a determinarse; quiero decir que la pasión del cambio intenta dar una forma a su objeto; y Grecia podría ser la primera etapa en esta autodeterminación. Grecia pero también Kobané…¿Qué piensa usted de esto? ¿En qué medida el futuro de Europa y el del mundo entero están entrelazados y coinciden?

Maria Kakogianni: Creo que Europa ha intentado durante mucho tiempo encadenar su destino al del mundo entero. Pienso también que por Kobané sería usted quien puede decirnos qué pasa allí y lo que usted piensa de eso. En lo que concierne Grecia, yo desconfiaría mucho si esta pasión del cambio produce solamente, como nueva forma, ese “nuevo género” del que hablamos antes. En lo que se refiere a las nuevas formas seguramente habrá que esperar un poco, construir nuevas miradas para observarlas e investigarlas en los múltiples lugares donde ellas se presenten.