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* Palabras al Margen

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Hizo sus estudios primarios en el Liceo de la Salle y el bachillerato en el Colegio Pio XII. Inició estudios de derecho en la Universidad Externado de Colombia pero abandonó la carrera para dedicarse a la militancia política. Logró una sólida formación en economía, materia sobre la que escribió en periódicos, revistas especializadas y libros.

Su vida política se inició cuando todavía era estudiante de Derecho con su vinculación a un grupo autodenominado “Marxista-comunista”. Luego estuvo en el grupo “Los sin Dios”, nombre absolutamente escandaloso y radical para la mentalidad conservadora y clerical que predominaba en la época. La participación en estos grupos políticos le sirvió para acercarse en 1927 al Partido Socialista revolucionario (PSR), aunque su formación política marxista para ese año era todavía bastante incipiente. Su ingreso al PSR coincidió con la llegada al país del comunista cubano Jorge Vivó, quien realizó un trabajo de formación y organización para darle al partido una fisonomía comunista, de acuerdo con los lineamientos trazados por la Internacional Comunista. Baquero se formó políticamente al lado de Vivó quien fue el redactor del programa del PSR que seguía dichos principios. En 1928 organizó y fue secretario de la Liga de los Estudiantes Revolucionarios (LER), una sección del PSR.

Fue uno de los dirigentes de la campaña de solidaridad con los obreros de las bananeras 1928-1929 y un tuvo un papel activo en las protestas contra la rosca en Bogotá, que en junio de 1929 dieron la estocada final al régimen conservador que gobernaba el país desde hacía casi medio siglo. Perteneció al grupo de dirigentes del PSR que preparó la transformación de esta organización en PCC, según las directrices de la Internacional Comunista y participó en el pleno ampliado en que se fundó este último en julio de 1930. En esa ocasión fue elegido miembro del Comité Central y del Buró Político del PCC y de allí en adelante siguió militando en esa organización.

A finales de 1930 fue enviado por el PCC a organizar las células del partido en la Zona Bananera (Departamento del Magdalena). Cuando llegó a la región, la represión contra los trabajadores todavía era muy fuerte, debido a la huelga y la masacre de diciembre de 1928. Baquero realizó su trabajo político con los trabajadores en muy difícil condiciones económicas y siendo detenido permanentemente por las autoridades. En esta época usaba el seudónimo de Enrique Gómez. En 1932 fue enviado por el Buró del Caribe de la IC a apoyar el trabajo de los comunistas venezolanos, quienes estaban en ese momento en la clandestinidad. Permaneció seis meses en ese país tratando de restablecer las conexiones entre la dirigencia y las organizaciones, pero tuvo que huir hacia Cúcuta (en el lado colombiano de la frontera) porque estaba siendo buscado por la policía venezolana.

En 1933 fue nombrado secretario general del PCC. En la conferencia nacional del partido celebrada al año siguiente fue acusado de pertenecer a una desviación derechista: no obstante fue elegido secretario del Comité Central como encargado de las cuestiones de organización y trabajo antimilitarista. Este cuestionamiento a Baquero no era un hecho extraordinario, sino parte del contexto de pugnas y purgas que vivió el PCC en sus primeros años. Desde mediados de los años 30 hasta 1948 fue miembro del Comité Central del PCC. En 1934 fue enviado al departamento de Caldas para ocuparse del trabajo sindical y antimilitarista y al año siguiente dirigió la huelga de la cervecería Bavaria en Bogotá. En 1935 asistió como delegado del PCC al VII congreso de la Internacional Comunista en Moscú, donde se aprobó la política de los frentes populares. Posteriormente visitó a la Unión Soviética en varias ocasiones, pero el viaje de 1935 tuvo una especial significación a nivel personal y político porque pudo escuchar y conocer a grandes personalidades del mundo comunista, como Stalin, Dimitrov y el escritor Máximo Gorki. A su regreso al país se dedicó a trabajar por la conformación del Frente Popular, del cual llegó a ser dirigente, y apoyó al gobierno liberal de Alfonso López.

A mediados de los años treinta el PCC había logrado mayoría en el Concejo Municipal de Viotá (Cundinamarca), lo que posibilitó que Baquero fuera nombrado como Personero Municipal y, en la práctica, actuó como asesor de los ediles comunistas, en esta importante zona de conflicto agrario. Más adelante fue candidato y ocupó algunos cargos de elección popular: En 1943 encabezó la lista del PCC a la Cámara por el Departamento de Cauca, y entre 1946 y 1947 se desempeñó como diputado por Cundinamarca. Durante las décadas de 1930 y 1940 participó y dirigió varias organizaciones de apoyo a la república española y al movimiento antifascista. Por ejemplo, hizo parte de la junta directiva del Comité de Amigos de la República Española, de la que hacían parte españoles residentes en Bogotá, otros militantes del PCC e intelectuales y políticos progresistas.

A Comienzos de la década de 1940 fue secretario general del Comité General antinazi, junto con personalidades de izquierda como Baldomero Sanín Cano, Gerardo Molina y Diego Luis Córdoba. El comité buscaba desarrollar propaganda contra el nazismo, prestar ayuda a emigrantes europeos, principalmente judíos y españoles, y realizar una labor de denuncia de las actividades de grupos o empresas nazis en el país. La situación internacional creada por la II Guerra mundial y el ordenamiento mundial en la posguerra llevaron a Baquero al estudio y divulgación de temas económicos, como la inflación, la economía exterior del país, el imperialismo y la planificación económica, entre otros.

En 1943 Coordinó el Centro de Estudios económicos del Partido Socialista Democrático (Nombre que en ese momento tomó el PCC), institución que tenía como misión la investigación económica desde una perspectiva marxista y la presentación de propuestas alternativas a los problemas económicos del país. El Instituto estaba encargado de la página económica del Diario Popular, órgano del PCC, donde publicaba regularmente Baquero. Durante la represión que siguió al Bogotazo, en abril de 1948, Rafael Baquero fue uno de los pocos dirigentes del PCC que logró mantenerse en libertad. En esas circunstancias él y Julio Posada debieron tomar la dirección del partido y actuar casi desde la clandestinidad. Trabajó durante dos años como demógrafo en la Contraloría Nacional y fue director del censo nacional de población de 1951. De este cargo fue destituido por orden directa del presidente Laureano Gómez, a causa de su filiación comunista. Hasta el final de su vida siguió militando en el PCC y fue director del Instituto Cultural Colombo-Soviético en Bogotá.

Obra: La guerra y la ofensiva del imperialismo yanqui en Colombia, 1939; El alto costo de la vida (causas y soluciones), Bogotá, Ediciones Sociales, 1946; La Economía Nacional y la Política de Guerra en Colombia. Bogotá: labor, 1951 hay edición posterior de Bogotá: Ed. Estrategia, 1972; Un plan de colonización imperialista: el programa de la misión currie al desnudo. Bogotá: labor, 1951.

Fuentes: Klaus Meschkat y José María Rojas (compiladores), Liquidando el pasado. La izquierda colombiana en los archivos de la Unión Soviética. Bogotá: Taurus: Bogotá, 2009; Lazar Jeifets, Víctor Jeifetz y Peter Huber, La internacional comunista y América latina, 1919-1943. Moscú – Ginebra: Instituto de Latinoamérica de la academia de ciencias e institut pour l’histoire de comunismo, pp. 41-42.; Medófilo Medina, Historia del Partido Comunista Tomo I, Bogotá: CEIS, 1980, pp. 143, 149-150, 263, 291-292. Diario Popular, Bogotá, 19 de enero de 1943, 18 de marzo de 1943, 16 de febrero de 1945, 1 de marzo de 1945 11 de mayo de 1945 Carlos Arango Z, “Rafael Baquero ‘Jamás he tenido tentación de desertar’, en Forjadores de la revolución colombiana. Bogotá: Colombia Nueva, 1983, 195-218.