* Palabras al Margen

Palabrasalmargen.com es un portal de opinión y análisis político donde queremos que confluya y se exprese la academia colombiana crítica y comprometida con la construcción de un país democrático, en el cual prime la justicia social, el respeto a los derechos humanos, la diversidad y la búsqueda de la paz.

El conflicto por la tierra explica, en parte, la crónica guerra que padece el país desde la invasión europea, en cabeza de los españoles, hasta nuestros días. Colombia presenta una de las mayores concentraciones de la propiedad rural en el contexto mundial. La nación nunca ha experimentado justicia agraria, en términos de redistribución de la tierra y del poder político y social.

1. Territorio: desigualdad y barbarie

La historia colombiana ha transitado por cuatro regímenes económico políticos: monárquico colonial, esclavista, hacendatario y minero exportador (hasta 1819); oligárquico terrateniente, minero, comercial y agroexportador (1820-1929); oligárquico terrateniente e industrial, con modelo sustitutivo de importaciones que combina protección industrial con agro-exportación (1930-1969); y, oligárquico terrateniente financiero transnacional (desde 1970 hasta la actualidad), caracterizado por la desestructuración del trabajo y sus organizaciones, el empresarismo agrario y la desruralización, la reprimarización de la economía en los ámbitos energético, minero, agrícola-ganadero-coquero, forestal y la producción de biocombustibles como modo de integración a las nuevas condiciones globales de acumulación capitalista mundial.

El reciente cambio estructural (gráfico 1) de la economía colombiana profundiza el histórico conflicto social. Esta situación se explica por la caída en la elasticidad empleo/PIB (gráfico 2) debido a un modelo económico que genera un escaso volumen de trabajo de calidad (tanto por ingresos como por garantía de derechos y sostenibilidad), a los problemas de desigualdad en la distribución de los ingresos (gráfico 3), a la caída en la inversión pública en desarrollo rural, a la baja inversión per cápita social y a los altos niveles de pobreza.

Mientras en Colombia el sector real de la economía viene perdiendo importancia relativa (agropecuario e industria, principalmente), los sectores rentista y especulativo (minería y financiero) se adueñan de los recursos y el trabajo nacionales. En el año 2012, el sector agropecuario representa sólo el 6,9% del PIB y la industria el 13,4%; la minería ya alcanza el 8,8% y el sector financiero (incluye los servicios a las empresas) el 21,6%. En contraste, en 2012 el 30% del empleo es generado por el sector real de la economía (agricultura 17,7% e industria 12,4%), en tanto los sectores minero-financiero sólo proveen el 9% de los puestos de trabajo (minería 1,3% y financiero 7,8%).

1
Fuente: elaborado por el autor con base en estadísticas oficiales del DANE

 

2Fuente: elaborado por el autor con base en estadísticas oficiales del DANE

3
Fuente: elaborado por el autor con base en estadísticas oficiales del DNP

El modelo de desarrollo ha generado una alta concentración del ingreso y la riqueza. El índice de concentración del ingreso Gini muestra una tendencia creciente constante en el período postconstitucional, tomando un mayor ímpetu durante la última década (a medida que el índice se acerca al valor uno, la desigualdad es absoluta): hasta la década de 1980 el valor del Gini estuvo, en promedio, por debajo de 0,47; durante la década de 1990 aumentó a 0,49 y en los años 2000 el promedio del Gini trepó a 0,58.

En paralelo al ingreso, la concentración de la propiedad rural es alarmante (gráfico 4). De acuerdo con el estudio realizado por Ana María Ibáñez y Juan Carlos Muñoz, del CEDE, después de tres reformas agrarias fallidas en el siglo XX, décadas de conflicto armado y políticas públicas que han favorecido a los grandes propietarios, los índices de concentración de la tierra mantienen una tendencia creciente y hoy alcanzan un valor de Gini de 0,86, uno de los más altos del mundo (al agregar los predios de un mismo propietario el Gini se aproxima a 0,9).

4

Fuente: Cálculos CEDE – IGAC con base Catastro Nacional – IGAC (El Gini de tierras mide la desigualdad con base en el tamaño de cada predio sin tener en cuenta que un propietario puede tener más de un predio. El Gini de propietarios mide la desigualdad sumando el número de predios por cada propietario en todo el territorio nacional).

La concentración de la propiedad rural en Colombia aumentó en el periodo comprendido entre 2000 y 2010. En el 2000, el 75,7% de la tierra estaba en poder del 13,6% de los propietarios, mientras que para el 2010 estas cifras aumentaron a 77,6% y 13,7%, respectivamente. El incremento en la concentración se presenta a lo largo de todo el territorio nacional, y no solo en municipios aislados2.

5

Fuente: INDH 2011.

Toda esta situación se refleja en un modelo de desarrollo bimodal con una alta representación del microfundio (Cuadro 1).

2. Territorio: Justicia, Desarrollo Sostenible y Paz

La cuestión agraria atraviesa la niebla de los tiempos y es el corazón de la violencia y del crónico conflicto social armado en Colombia. Por esta razón, el tema de la construcción social del territorio y la reforma agropecuaria integral fue elegido como punto de partida en las negociaciones de Paz. La lucha de las FARC-EP en materia agraria durante los últimos 48 años – desde que nació en el año 1964 hasta el 2012- ratifica que la tenencia y el uso de las tierras se convierten en la espina dorsal del conflicto al que se le pretende poner punto final con este proceso.

En la agenda de Paz convergen los temas de dignidad humana (DDHH), desarrollo sostenible y democracia. Por ello, la negociación, en su primer punto no es sólo de tierras o del modelo agrario, tiene que ver, principalmente con los temas de justicia (redistribución y reconocimiento) y la plena garantía de los derechos humanos, la democracia y el desarrollo sostenible, en el marco de la construcción social de territorios con identidad histórica y cultural, sobre la base del poder constituyente de sus pobladores.

El Gobierno del Presidente Santos (2010-2014) ha impulsado dos iniciativas jurídicas e institucionales que aportan a la solución estructural de la violencia en Colombia; su reto está en su materialización: de una parte, la Ley 1448 o Ley de víctimas y restitución de tierras; de otra, el proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo Rural. Con la Ley 1448 o Ley de víctimas y restitución de tierras el Estado colombiano asume el desafío de restituir los predios despojados y beneficiar a cerca de cinco millones de campesinos desplazados violentamente en las dos últimas décadas, con la aplicación del principio de la inversión de la carga a favor de la víctima y la creación de una jurisdicción especializada de restitución de tierras despojadas. El proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo Rural tiene como fin “fomentar el desarrollo rural con un enfoque territorial que lleve a mejorar el bienestar de la población”.

A la Paz negativa, esto es, ausencia de violencia directa, producto del esfuerzo de negociación entre élites que traen como producto inmediato el alto al fuego o cese de hostilidades, hay que sumarle la Paz positiva. Esta, como enseña Johan Galtung, es la ausencia de violencia en todas sus formas, directa, estructural y cultural; es decir, una paz sostenible que necesita enfrentar las causas estructurales del conflicto de manera integral.

______________

1 Los otros cuatro puntos de la agenda son: participación política, fin del conflicto, drogas ilícitas y víctimas.

2 Universidad de los Andes -CEDE: La persistencia de la concentración de la tierra en Colombia: ¿Qué pasó entre 2000 y 2010? Notas de Política, N°9, agosto de 2011.