* Palabras al Margen

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Este antagonismo todavía estructura fuertemente las vidas políticas, económicas y sociales en los países de las europas (oriental y occidental), no obstante sus dinámicas y condiciones se han desplazado según la evolución de los dos bloques. Pensamos por ejemplo en la transnacionalización de Europa por la Unión Europea, en las fuertes tendencias de neoliberalización y anti-democratización, en el importante crecimiento de ideologías nacionalistas a nivel europeo (“refuerzo” de las fronteras externas) y a niveles nacionales (identificación y tratamiento policivo de los elementos “externos” sobre el territorio nacional) y en el reconocimiento político creciente de derechas extremas y la marginalización general de las izquierdas. Sobredeterminada por este juego geopolítico, hoy encontramos en Ucrania una lucha popular cooptada por la lógica del mal menor – luchando por una integración en la Unión Europea occidental en lugar de Rusia y su red oriental – y esto en un contexto nacional donde la clase política que representa la oposición llega a niveles absurdos: su desvinculación con los intereses del pueblo.

¿Por qué razón el pueblo ucraniano – preocupado por ejemplo por los altos niveles de desempleo, los bajos niveles de pensiones y la debilidad del sistema hospitalario – está luchando con sangre en las calles por integrar a Ucrania en una Unión Europa que ha enfrentado la crisis financiera de 2008 y ha desatado sufrimientos en los pueblos griegos, españoles, italianos e irlandeses con exigencias de cortes drásticos en los sistemas sociales de seguridad y en los servicios públicos, de privatizaciones masivas, con una indiferencia completa con respecto a los movimientos y exigencias populares? ¿Cómo es posible que la extrema derecha en Ucrania se esté movilizando por la Unión Europa en una Europa donde las derechas extremas y populistas de los países que la conforman promueven la salida de la Unión Europea? ¿Cómo explicar que una de las personas más ricas del país, Yulia Tymoshenko, que ha obtenido su riqueza personal principalmente gracias a sus negocios con Rusia en la industria de gas (industria de la cual Ucrania depende totalmente de Rusia), sea una de las personalidades más importantes de la oposición contra el presidente pro-Rusia? ¿Cómo es posible que los dos otros representantes políticos más importantes de la oposición sean, por un lado, un campeón mundial en boxeo, Vitalij Klichko, y del otro un líder de la extrema derecha a veces armada, Oleh Chagnibok, que fue expulsado del parlamento en 2004 por haber anunciado que una mafia de judíos de Moscú controlaba el país?

Las protestas empezaron en diciembre, confrontando al presidente Viktor Yanukovych por su voluntad de “vender el país a Vladimir Putin por 15 mil millones de dólares”. De hecho, Yanukovych fue más bien una pieza en el juego geopolítico entre los dos bloques. Cuando Ucrania estaba finalizando sus negociaciones con la Unión Europa, sobre una integración parcial en su libre mercado y con una ayuda económica de la Unión, el gobierno ruso anunció que tal integración significaría un alza importante de aduana sobre las mercancías en circulación entre Ucrania y Rusia, la cual constituye una parte muy importante de la vida económica del primero de ellos. Sin embargo, cuando el acuerdo con la Unión finalizó hacia finales de noviembre 2013, la ayuda que propuso la Unión se consideró muy modesta y Yanukovych la abandonó aceptando en su lugar un auxilio ruso de 15 mil millones de dólares.

Las protestas populares reaccionaron a esta decisión pro-rusa. En primer lugar se instalaron pacíficamente en la Plaza de la Independencia en Kiev. Luego del rechazo de un sector del parlamento a las propuestas de la oposición de hacer una nueva elección presidencial con una debilitación constitucional de los poderes del cargo presidencial, los manifestantes se movilizaron contra edificios centrales del Estado. Las confrontaciones se intensificaron entonces considerablemente con la muerte de alrededor cien personas y el perjuicio de más de mil, causado principalmente por las represiones violentas de las fuerzas del orden – legitimando el tiro de balas reales y utilizando francotiradores – pero también por el lado de las protestas populares en donde sobre todo la derecha extrema utilizó armas. El movimiento logró el 22 de febrero ahuyentar al presidente elegido en 2010. Yanukovych fue entonces reemplazado por un gobierno transitorio enfrentando a un país dividido y a la amenaza de una crisis económica profunda1.

El pueblo de Ucrania interviene así en un juego geopolítico y económico entre sus lados occidental y oriental, dos bloques que comparten el país internamente2 tan fuertemente que la situación actual amenaza, entre otras cosas, con dividir el territorio en dos naciones, lo que solamente agudizaría el problema. Esta dinámica geopolítica demuestra la situación absurda en la que se encuentran las protestas y los movimientos sociales en Europa hoy. Si los fracasos y represiones de los movimientos populares de la crisis financiera en 2008 en los países dentro de la Unión Europea demuestran el éxito crecente de la línea neoliberal, anti-democrática y xenofóbica de la Unión, el caso de Ucrania se vuelve aún más desesperante con su mezcla rara de políticas nacionalistas, autoritarias, oligárquicas y neoliberales, y aún más contradictorio con un pueblo que no tiene otras posibilidades que la de luchar por una Unión que, por su lado, vuelve su espalda a las luchas populares.

¿Cómo comprender esta mezcla y esta contradicción?

La lucha actual por la Unión Europea en Ucrania está cada vez más determinada por otras circunstancias que por una voluntad popular a favor de la política de la Unión Europea. En primer lugar, está vinculada a un fuerte nacionalismo anti-ruso, protagonizado al mismo tiempo por la extrema derecha y por la ideología de la oposición en general (el partido de oposición más importante, el de Yulia Tymoshenko, se llama Patria). Esto tiene que ver con una situación rara pero típica al interior de estos países. Dentro de Ucrania la población rusa es una minoría grande. Minoría porque no tiene el mismo reconocimiento legal y formal que la población ucraniana y porque se concentra geográficamente en “sus” territorios. Por ejemplo, una de las primeras acciones del parlamento, luego de la fuga de Yanukovysh, fue la de anular una ley haciendo del ruso un segundo lenguaje oficial. Es una minoría grande porque se trata de entre el 20% y 30% de la población. Pero, y aquí está el problema, esta minoría nacional es una mayoría geopolítica. Por esta razón la población rusa no necesita integrarse a la nación ucraniana y busca más bien “rusificarla”, o al menos sus territorios dentro de la nación, lo que se apunta a la falta de reconocimiento lingüístico.

El nacionalismo en Ucrania, que domina políticamente la minoría rusa en el territorio nacional, es al mismo tiempo una lucha contra el imperio que hace de esta minoría una fuerza geopolítica que a su vez domina la mayoría nacional de Ucrania. La Unión Europea se presenta como un medio en esta lucha nacionalista porque ella también tiene su propio conflicto geopolítico con Rusia. Si no fuera por este conflicto geopolítico entre los dos imperios, en nombre de los derechos humanos defendidos por la UE se exigiría sin duda un reconocimiento más importante de la minoría rusa en Ucrania y no sería solamente una defensa del pueblo ucranio geopolíticamente dominado por Rusia.

Este conflicto nacionalista se ve integrado, de un lado, por la xenofobia de la extrema derecha – lo que se vincula a un fenómeno hoy presente en todas partes de Europa, nos referimos al crecimiento de las derechas extremas y a la legitimación al nivel público de la xenofobia social, fenómenos que convierten a UE en una buena alternativa. Pero sobre todo este conflicto se ve explotado por una oligarquía que busca integrar a Ucrania en una Unión Europea neoliberal que sirve a sus intereses3, abriendo igualmente el país a las condiciones políticas para recibir préstamos del FMI y del Banco Mundial. En un país con altos niveles de corrupción, donde la vida política representativa se ve determinada por la lucha de oligarquías cuyos intereses están vinculados a Rusia o a Europa y donde el discurso nacionalista encuentra su aliado en la Unión Europea, las posibilidades políticas de la protesta social se ven sobredeterminadas por intereses económicos, sociales y políticos extraños.

Si el juego geopolítico y los problemas intra-nacionales (corrupción, oligarquía, nacionalismo) determinan las posibilidades políticas en este nivel, la lucha popular en sí se ve capturada en una serie de oposiciones entre los imperios. Rusia es un imperio anti-democrático y oprime. Mientras que la UE es anti-popular e indiferente. Si Rusia discrimina grupos marginalizados, la UE marginaliza grupos “externos”. Si Rusia cierra su frontera nacional por paranoia, la UE controla su frontera transnacional por xenofobia. Si en Rusia encontramos oligarcas personalizadas, en la UE encontramos oligarquías institucionalizadas. Si Rusia intenta esconder sus violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, la UE hace lo mismo.

¿Cómo es posible que un pueblo, por la lógica del mal menor, se vea forzado a luchar por fuerzas políticas que en realidad luchan contra él? El pueblo ucraniano, luchando contra el desempleo, los bajos salarios y la corrupción, también por seguridad social, la mejoría de los servicios públicos y por un sistema político más democrático, se encuentra en esta situación absurda de contradicciones que demuestra la triste verdad de lo que la vida política se ha vuelto hoy en Europa.

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1http://www.nytimes.com/2014/02/23/world/europe/with-presidents-departure-ukraine-looks-toward-a-murky-future.html
2De una población de 44 millones, 67,5% reconoce el ucranio, el lenguaje oficial nacional, como su lenguaje maternal, mientras que 29,6% reconoce el ruso como su lenguaje maternal. Los últimos se encuentran concentrados al oriente y al sur del país y constituyeron la principal base electoral del ex-presidente pro-Moscú Yanukovych en 2010.
3http://www.nytimes.com/2014/02/25/world/europe/ukraine-parliament.html