* Palabras al Margen

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Temo que esta separación se pone de manifiesto cuando en la mesa de negociación de paz se dividen los temas de la agenda como asuntos que no tienen que ver el uno con el otro. En los medios de comunicación se hace énfasis en cómo los puntos que se han dialogado en la Habana se van tachando como si fuera una lista de mercado, es decir, se dice por ejemplo que el punto del tema agrario ya está chuleado y ahora le toca el turno a lo que concierne a los asuntos políticos de la participación. En esta visión de una negociación que está previamente construida y que sólo hay que decidir sobre el cómo se ponen en ejecución ciertos acuerdos como asuntos que se presentan como separados, así lo evidencia Humberto de la Calle Lombana cuando plantea como ilusorio que se dé un cese de las hostilidades en el marco de las conversaciones: “Las discusiones están centradas en los temas que están en la agenda. No habrá materias nuevas de conversación. Por ejemplo el tema de la desmilitarización de zonas rurales no forma parte de la mesa de diálogos, por el contrario no se va a desmilitarizar ni un sólo centímetro de la nación”1.

Una cosa no tiene que ver con la otra, es lo que verdaderamente está sosteniendo el líder de la negociación por parte del gobierno colombiano. O podríamos decirlo de otra forma: los asuntos de la participación política donde se repartirán los cargos públicos entre las partes negociantes es sustancialmente distinto del tema de la distribución de las tierras en Colombia. Mientras el primer punto busca sembrar los precedentes para una política concentrada en el Estado, el segundo plantea las condiciones para que ciertos sujetos tengan un espacio en el que puedan sobrevivir para llevar una vida acogedora en sus zonas de reserva campesina y resguardos indígenas. Esto es lo que me temo, que los asuntos de la política y los de la reproducción de medios de vida se vean separados, como si el uno fuera más digno que el otro, como si los futuros ocupantes de las curules que se les entregarán fueran los representantes de aquellos que no pueden actuar políticamente.

En contraste con lo anterior, diremos entonces que la política no se concentra solamente en el Estado, la política transcurre en sus fronteras y en la vida cotidiana de sus supuestos “súbditos”. Ocurre en las actividades que presuntamente son menos dignas, es decir, cuando producimos nuestros medios de vida, cuando le damos solución a nuestra propia vida y para eso necesariamente nos relacionarnos con-los-otros. Hay política en los límites y fuera del Estado cuando decidimos crear estrategias de producción que no resulten opresivas para nadie y veamos nuestra propia vida como una vida no individual sino continuamente expuesta con la de los otros y las otras.

Tal es la experiencia de múltiples procesos al interior de los movimientos sociales como lo pone de manifiesto Andrea Cely en una reciente columna2. La expresión mandato popular o plan de vida, es la puesta en cuestión de las distinciones con las que juega el diálogo en la Habana, es decir es la interrupción de una interlocución entre partes previamente constituidas que deciden sobre los asuntos que les conciernen a todos y a todas. Siguiendo con La ideología alemana, la interrupción de la agenda es cierto manifiesto del movimiento real de seres cualesquiera que actúan de tal forma como si fueran sujetos políticos. Esto es a lo que apunta el Congreso de los Pueblos cuando dice “abramos la mesa”, lo cual quiere decir: dejemos de hacer divisiones que separan a quienes hablan de lo político y los representados sin voz alguna.

No estoy haciendo una apología de una política en contra del Estado, ni de una democracia contra el Estado3, ya que aquellos mandatos se las tendrán que ver, o más bien, tendrán que interpelar una agenta legislativa estatal mezclando un conjunto de actos y formas institucionales en un mismo escenario. Los actos políticos son, así, un conjunto de prácticas que ponen en relación procesos que para las evidencias comunes no tienen nada que ver. Pensar la política entonces significa poner en relación lo que Andrés Parra en un texto reciente4 evidencia: la reforma al fuero militar no es un caso aislado y fortuito en donde el gobierno se contradice a sí mismo, más bien esta reforma nos muestra una concepción de paz apoyada en un fortalecimiento de las fuerzas militares para ensanchar su fuerza, su capacidad de evadir las normas comunes y facilitar sus operaciones armadas. Como nos lo muestra la Silla vacía5 esta reforma nace ante la queja de los militares que al matar a guerrilleros deben “aguantarse” el trámite consecuente de la fiscalía para comprobar que aquel militar mató en defensa propia.

Estas quejas, al igual que el llanto de aquel militar que fue agredido por los indígenas cuando lo obligaron a abandonar el cerro Berlín6, son la expresión de un conjunto de actos que podemos poner en relación con lo que el gobierno piensa de la paz, una paz sin condiciones, una paz en donde se unen perfectamente también la reforma tributaria y la reforma pensional y así mismo la agenda legislativa en materia de educación.

Pensar el presente implica más que una reconstrucción de los hechos, requiere un ejercicio en el que podamos poner en relación procesos que se presentan como separados. Implica que concibamos los puntos que se hablan en la Habana como interdependientes y entrecruzados, significa mezclar y encontrar las conexiones entre la distribución de la tierra y lo que implica la participación política en el Estado, implica que los hechos aislados como la reforma al fuero militar se relaciona con una voluntad de incrementar el poder de las fuerzas armadas y de dejar en impunidad los Crímenes de Estado. La democracia y los actos políticos de los movimientos sociales que se están gestando no son actos en contra del Estado ni pretenden construir una comunidad fuera de las instituciones, pretenden quitarle el monopolio al estado actual de la política, despolitizar al Estado es la destrucción de su fundamento: la alienación radical de nuestro poder individual en una entidad artificial que se vuelve en contra de nosotros y nosotras mismas.

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1http://www.elespectador.com/noticias/paz/articulo-411699-desmilitarizacion-de-zonas-rurales-no-esta-agenda-de-paz
2http://www.palabrasalmargen.com/index.php/articulos/item/planes-de-vida-mandatos-populares-y-construccion-de-paz
3Lo cual hace referencia al título de un texto de Miguel Abensour.
4http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/item/la-paz-y-el-fuero-militar
5http://www.lasillavacia.com/historia/los-diez-puntos-mas-polemicos-de-la-ley-de-fuero-militar-42490
6http://m.elespectador.com/noticias/nacional/articulo-383976-soldados-expulsados-indigenas-fueron-condecorados